Hay distancias que no se miden únicamente en kilómetros de ripio o en horas de viaje bajo el viento patagónico; se miden en oportunidades. En el marco del cierre de la campaña provincial, el sistema público de salud rionegrino no solo garantizó la apertura de turnos y horarios vespertinos en sus 12 hospitales con servicio de mamografías, sino que tejió una red comunitaria para llegar allí donde la geografía suele imponer pausas.
La Jefa DAPA del hospital El Cuy, Violeta Painemal, destacó que “las mamografías se hacen en el hospital de Roca, lo que hacemos nosotros, es coordinar el traslado desde los campos o los parajes, este años se consiguió una tráfico, para llevar a las mujeres. Este trabajo lo venimos haciendo hace tres años, esta vez con un poco más de mujeres rurales porque tuvimos ayuda del factor climático, logramos llevar 20 personas, ayudada también, por ejemplo, en Cerro Policía por la comisionada de Cerro, que nos llevó mujeres al cruce a la ruta y de ahí nos esperaba la tráfico”.
Este año, la prevención tuvo un rostro infinitamente emotivo e inolvidable: el de la mujer rural. Pobladoras de los parajes y localidades de Mencué, Blancura Centro, Cerro Policía y El Cuy dejaron por un momento sus labores cotidianas en el campo para emprender un viaje con una meta compartida: cuidar de sí mismas.

Para muchas de ellas, el trayecto hasta el Hospital “Dr. Francisco López Lima” de General Roca significó la posibilidad concreta de acceder, por primera vez o tras largo tiempo, a una mamografía de alta precisión.
Ese abrazo protector de la salud pública fue el resultado de una labor interdisciplinaria y humana. La logística y el acompañamiento constante estuvieron impulsados por la acción coordinada entre los equipos del Ministerio de Desarrollo Humano, el Hospital General Roca y la articulación fundamental en territorio con la comisionada de fomento de Cerro Policía, garantizando el traslado, la contención y la calidez en cada paso del proceso.
La travesía de las mujeres de la Región Sur y la Meseta hacia los centros urbanos se sumó a un mapa provincial de compromiso colectivo. En El Cuy, además, las charlas comunitarias y los murales colectivos pintaron de rosa el mensaje de la detección temprana.

Cada estudio realizado trasciende la estadística médica: es un acto de amor propio, una historia familiar protegida y una ratificación de que la salud pública en Río Negro es equitativa, humana y cercana, sin importar cuán distante parezca el lugar en el mapa.
Aunque la campaña intensiva de octubre concluye, los mamógrafos provinciales permanecen abiertos durante todo el año para mujeres de entre 50 y 69 años, recordando que la prevención es un camino permanente que la provincia recorre codo a codo junto a cada una de sus mujeres.
